Vivir con Dios

¿Quieres compartir experiencias acerca de tu mundo como cristiano/a? Estás en la página correcta. Mi pretensión no es sentar cátedra, ni mucho menos,tan sólo quiero compartir contigo. Me gustaría escuchar tus opiniones, porque necesito crecer como tú y para ello es muy beneficioso escuchar las palabras de los demás. Si te quieres poner diréctamente en contacto conmigo puedes enviarme un e-mail a vivircondios@gmail.com

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    Nombre: Tito
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    24 septiembre, 2009

    El peligro de la rutina. O cómo "enfriase a fuego lento"

    Estamos de nuevo de vuelta de vacaciones (los de este hemisferio, claro...) y ya casi se nos ha olvidado cómo huele el mar o el aire limpio de la montaña o el campo.

    De nuevo de vuelta a la rutina: la dura y PELIGROSA rutina.

    ¿Porqué peligrosa? Muy sencillo. La rutina es la maestra del engaño. Adormece nuestro cerebro y permite que realicemos las tareas de una manera mecánica, sin pensar prácticamente qué es lo que estamos haciendo, y lo hace poco a poco, sin que nos demos cuenta.

    En el matrimonio es una causa importante de enfriamiento de las relaciones: del trabajo a casa, de casa a la compra, hacer la comida, atender a los niños, limpiar la casa... todo se convierte en una mecánica que nubla la visión de amor entre los miembros de la pareja. hay que tomar un tiempo en pensar "¡Eh! ¡Mi pareja! ¡Existe y nos queremos! ¡Voy parar de hacer lo que estoy haciendo para decirla que la quiero! ¡Qué bueno es vivir con ella!"

    Eso mismo sucede en nuestra convivencia con Dios. Si nos sumergimos en la rutina, si no nos paramos a pensar y nos "dejamos llevar" existe un riesgo muy alto de caer en un enfriamiento en nuestra relación personal con Él. Esto no avisa. Vas poco a poco dejandote llevar, rezando u orando de una manera mecánica (si es que lo haces y no lo sustituyes por una tarea doméstica). Sólo te percatas de ello cuando otra persona te lo comenta o cuando ya parece tarde y tu relación con Dios es tibia (sino fría) y te cuesta un buen disgusto, porque los que estamos acostumbrados a vivir con El Padre malvivimos sin ese contacto próximo e intenso.

    Yo he llegado a esta conclusión en una de mis reuniones de iglesia en casa (gracias Juan), y creo que es el momento de avisarte a ti, por si te estuviese sucediendo lo mismo. Este verano me "he dejado llevar" y a la vuelta me he encontrado sustituyendo a Dios por otras pequeñas y cotidianas cosas triviales... ¡Mal asunto ¿eh?!

    El caso es que hay que espabilar, darse cuenta de a quién queremos realmente y centrarnos día a día en nuestra relación. Eso es extensivo a tu pareja, hijos y amigos, aunque si tu relación con Dios es fluida el resto va solo, ya que estás muy bien guiado.

    Todo esto no quiere decir que no hagamos lo que la vida diaria nos obliga rutinariamente. Lo que quiero expresar es que dentro de esa rutina no debemos dejar de lado a Dios. Siempre hay que tener la vista en él. Estamos en este mundo y vivimos en él con todas sus consecuencias. Es en este mundo, con estas rutinas y con todas las trabas que supone el día a día, como debemos fusionar lo que vivimos al minuto con nuestra relación con Dios.

    Un buen ejercicio es tomarte todos los días sin excusa un momento para la oración y la lectura de su palabra. No lo hagas como rutina, piensa que es un momento de lujo en el que te sentirás genial. Dios siempre regala momentos geniales cuando dirigimos nuestra atención hacia Él.

    Nada más.

    Que tengáis un buen día. Por muy malo que sea, con él es mucho más llevadero, porque es muy reconfortante ir de la mano de Abba.

    Tito

    1 Comments:

    Anonymous Winston Elphick said...

    Hermosas tus reflexiones, Tito.
    ¿Puedo colocar algunas de tus reflexiones en mi blog?

    http://www.discipulomisionero.com/


    Winston

    miércoles, 28 octubre, 2009  

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